jueves, 8 de julio de 2010

El entrenador en la Alta Competencia.

En época de mundial es lógico que todo tema vinculado al deporte, en este caso al fútbol, cobra mayor dimensión. Mucho más si el entrenador es una figura pública como el de la selección argentina.

El rol del entrenador en un equipo de elite es de vital importancia. Es un factor fundamental, pero por supuesto no es el único factor, por ende tampoco el único responsable.

El trabajo de entrenamiento es intenso, constante, sometido a presiones internas, a la prensa, a las expectativas sobredimensionadas, al agotamiento físico, la aparición de lesiones, la desmotivación, etc. Aquí es donde aparece el entrenador, no sólo para armar el equipo desda la táctica y la estrategia, sino para crear las condiciones óptimas para que el equipo alcance su máximo potencial, el máximo posible.

Las variables que intervienen son muchas y difíciles de clasificar, de aislar para estudiar separadamente. Es un todo donde cuesta mucho el análisis científico de lo que ocurre, ya que influye desde la motivación, tolerancia a la frustración, control de impulsos, atención, hasta el viento, la pelota, los errores de los jueces, la diferencia entre un tiro en el palo o adentro y mucho, pero mucho más.

Una vez que pasa la fiebre, la pasión, es momento de analizar con más calma si el rol del entrenador contribuyó a generar las bases para que cada jugador rinda al máximo de su potencial. Para que el grupo sea una contención para cada uno de los individuos. Para saber si se trabajó interdisciplinariamente desde lo técnico, lo físico, lo médico, lo psicológico, lo nutricional, lo organizativo, lo vincular, lo tecnológico y todo aquello que pueda sumar.

Después, dentro de la cancha, hay imponderables, hay miedo, ansiedad, pulsaciones a mil, errores de cálculos, genialidades, distracciones, golpes de azar, golpes del rival, y otro tantos factores más que amplían el análisis. Pero dentro de la cancha el rol del entrenador se desdibuja, y es mucho antes que su trabajo se puede evaluar.

En los casos de algunos técnicos, 4 años de trabajo dónde se puede ver cómo se planificó a largo, mediano, y corto plazo.

En el caso de Maradona, bien o mal, su tiempo de preparación fue mucho menor y es un detalle que no se puede pasar por alto.

Lejos del exitismo, de la pasión momentánea, llegará dicho análisis dónde mucho más que el resultado, se debe hacer foco en el proceso, en el modo.