Sea en deporte amateur tanto como en profesional, lo que se puede ver en el siguiente video (click en el link) son muy buenas bases para la obtención de resultados, además de predicar valores sociales.
https://www.facebook.com/naitebaka/videos/vb.106449796386388/377221822642516/?type=2&theater
lunes, 3 de abril de 2017
lunes, 28 de marzo de 2016
Bolivia:un rival en su propia adversidad
A pocas horas del partido que la selección argentina jugará contra la de Bolivia, podemos señalar algunas cuestiones relacionadas con su problemática y cómo puede afectarle.
La situación que atraviesa la selección boliviana dista de ser la mejor. El plantel llega reducido por lesiones, jugadores apartados, y acumulación de tarjetas. A esto debemos sumarle la renuncia de al menos dos de sus integrantes. Y mucho cuestionamiento hacia el DT.
A la hora de enfrentar a un rival, está claro que en los papeles es mucho más favorable que sea a uno como el de Bolivia, y no a un equipo que llegue invicto, unido, con todos sus jugadores saludables, con todas sus figuras incluidas. Pero cómo el fútbol no es una ciencia exacta y todos los resultados pueden darse, sería bueno tener en cuenta algunos factores antes del partido, y no con el "diario del lunes" cómo saldrán a escribir luego del match.
La falta de un líder bien definido, como tienen la mayoría de las selecciones, obligará a los jugadores a funcionar como un equipo solidario, situación en la cuál pueden surgir personalidades que en otro contexto estarían relegadas. Suele pasar en momentos de adversidad, y los comentarios en la tribuna son "y este ahora desborda", "avisale que no es el 10", y demás frases que demuestran la sorpresa que genera este plus que ofrecen este tipo de jugadores que se agrandan en las malas.
Tantas adversidades a la vez podrían generar un espíritu de grupo, una unión del grupo que tal vez no se daría en un contexto menos drástico.
El hecho de "no tener nada que perder" a veces reduce la ansiedad y el temor, y permite jugar con más soltura, cometiendo menos errores y arriesgando mucho más, total, el peor resultado sería el que todos esperan.
Por si fuera poco, juegan de visitantes, lo cual deja el terreno ideal para convertir a este partido en una batalla épica, en un éxito resonante por parte de un equipo carente, en la previa, de las cualidades técnicas para obtener una victoria.
Pero como ya dijimos, no estamos ante un evento de ciencias exactas, sino en un deporte de alto rendimiento dónde las presiones y el estrés juegan un papel muy importante, y la técnica no siempre es suficiente cuando el estado de ánimo, la concentración, la motivación y la confianza no la acompañan.
La situación que atraviesa la selección boliviana dista de ser la mejor. El plantel llega reducido por lesiones, jugadores apartados, y acumulación de tarjetas. A esto debemos sumarle la renuncia de al menos dos de sus integrantes. Y mucho cuestionamiento hacia el DT.
A la hora de enfrentar a un rival, está claro que en los papeles es mucho más favorable que sea a uno como el de Bolivia, y no a un equipo que llegue invicto, unido, con todos sus jugadores saludables, con todas sus figuras incluidas. Pero cómo el fútbol no es una ciencia exacta y todos los resultados pueden darse, sería bueno tener en cuenta algunos factores antes del partido, y no con el "diario del lunes" cómo saldrán a escribir luego del match.
La falta de un líder bien definido, como tienen la mayoría de las selecciones, obligará a los jugadores a funcionar como un equipo solidario, situación en la cuál pueden surgir personalidades que en otro contexto estarían relegadas. Suele pasar en momentos de adversidad, y los comentarios en la tribuna son "y este ahora desborda", "avisale que no es el 10", y demás frases que demuestran la sorpresa que genera este plus que ofrecen este tipo de jugadores que se agrandan en las malas.
Tantas adversidades a la vez podrían generar un espíritu de grupo, una unión del grupo que tal vez no se daría en un contexto menos drástico.
El hecho de "no tener nada que perder" a veces reduce la ansiedad y el temor, y permite jugar con más soltura, cometiendo menos errores y arriesgando mucho más, total, el peor resultado sería el que todos esperan.
Por si fuera poco, juegan de visitantes, lo cual deja el terreno ideal para convertir a este partido en una batalla épica, en un éxito resonante por parte de un equipo carente, en la previa, de las cualidades técnicas para obtener una victoria.
Pero como ya dijimos, no estamos ante un evento de ciencias exactas, sino en un deporte de alto rendimiento dónde las presiones y el estrés juegan un papel muy importante, y la técnica no siempre es suficiente cuando el estado de ánimo, la concentración, la motivación y la confianza no la acompañan.
martes, 19 de enero de 2016
Mindfulness y Deporte
¿Qué tienen en común deportistas como Tiger Woods, Kobe Bryant y Roger Federer?
Además de un extraordinario talento para sus deportes, todos ellos han utilizado la meditación para mejorar su rendimiento deportivo. La práctica de la atención plena, o en inglés "mindfulness", aumenta la concentración, mejora la atención y regula las emociones. Todos son aspectos claves para mejorar el rendimiento deportivo.
Hacer deporte eleva los niveles de bienestar y trabajar el bienestar también eleva los niveles de rendimiento. Hay una relación bidireccional en ambas actividades.
En todos los deportes, así como en cualquier actividad de nuestra vida, la mente juega un papel crucial. Nada ocurre sin la intervención de la mente. Si les preguntas a todos los deportistas del planeta, profesionales y aficionados, en qué medida su mente participa de su actividad deportiva, todos, absolutamente todos, te darán un porcentaje, mayor o menor, pero un porcentaje. Si además les preguntas en qué medida esa mente, sus pensamientos, su atención, la capacidad de concentración y las emociones participan de sus éxitos y fracasos, el porcentaje de participación también estará presente.
Pero, a pesar de que el cerebro es una parte significativa, en la mayoría de las ocasiones no se le dedica atención y tampoco se entrena. Los deportistas dedican horas diarias al entrenamiento técnico, estratégico, a la nutrición, a los masajes, pero no todos entrenan su mente para que les aporte un plus en la mejora de su rendimiento.
La capacidad de estar atento a lo que ocurre a nuestro alrededor es algo de lo que todos seríamos capaces si lo entrenásemos. Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido la sensación que describe Csikszentmihalyi de “fluir”, de estar completamente absorto en el presente, de tener los cinco sentidos en la tarea, de no preocuparnos del tiempo, del cansancio, del hambre o de otras sensaciones que habitualmente nos distraen cuando hacemos algo aburrido.
El deportista que practica mindfulness se convierte en testigo de lo que pasa a su alrededor. Aprende a invertir toda su energía en el presente, en tomar conciencia del momento, de sus sensaciones corporales y a experimentar un estado de flujo que le permita entrenar y competir mejor.
*Esta nota es un resumen de un artículo cuya autoría le corresponde a Patricia Ramírez Loeffler y que nos pareció muy interesante.
Además de un extraordinario talento para sus deportes, todos ellos han utilizado la meditación para mejorar su rendimiento deportivo. La práctica de la atención plena, o en inglés "mindfulness", aumenta la concentración, mejora la atención y regula las emociones. Todos son aspectos claves para mejorar el rendimiento deportivo.
Hacer deporte eleva los niveles de bienestar y trabajar el bienestar también eleva los niveles de rendimiento. Hay una relación bidireccional en ambas actividades.
En todos los deportes, así como en cualquier actividad de nuestra vida, la mente juega un papel crucial. Nada ocurre sin la intervención de la mente. Si les preguntas a todos los deportistas del planeta, profesionales y aficionados, en qué medida su mente participa de su actividad deportiva, todos, absolutamente todos, te darán un porcentaje, mayor o menor, pero un porcentaje. Si además les preguntas en qué medida esa mente, sus pensamientos, su atención, la capacidad de concentración y las emociones participan de sus éxitos y fracasos, el porcentaje de participación también estará presente.
Pero, a pesar de que el cerebro es una parte significativa, en la mayoría de las ocasiones no se le dedica atención y tampoco se entrena. Los deportistas dedican horas diarias al entrenamiento técnico, estratégico, a la nutrición, a los masajes, pero no todos entrenan su mente para que les aporte un plus en la mejora de su rendimiento.
La capacidad de estar atento a lo que ocurre a nuestro alrededor es algo de lo que todos seríamos capaces si lo entrenásemos. Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido la sensación que describe Csikszentmihalyi de “fluir”, de estar completamente absorto en el presente, de tener los cinco sentidos en la tarea, de no preocuparnos del tiempo, del cansancio, del hambre o de otras sensaciones que habitualmente nos distraen cuando hacemos algo aburrido.
El deportista que practica mindfulness se convierte en testigo de lo que pasa a su alrededor. Aprende a invertir toda su energía en el presente, en tomar conciencia del momento, de sus sensaciones corporales y a experimentar un estado de flujo que le permita entrenar y competir mejor.
*Esta nota es un resumen de un artículo cuya autoría le corresponde a Patricia Ramírez Loeffler y que nos pareció muy interesante.
sábado, 24 de octubre de 2015
Psicología en el rugby: Los Pumas
Teniendo en cuenta los últimos resultados positivos que
logró la selección argentina de rugby, es una buena oportunidad para relacionar
algunos aspectos psicológicos que pueden influir en un equipo de alta
competencia para lograr una performance de calidad, independientemente de los
resultados que puedan darse de aquí en adelante.
Es notable el desarrollo físico y el funcionamiento del
equipo en lo técnico, pero hay que destacar la influencia de los factores
mentales en este tipo de eventos.
La actitud mental en el deporte se entrena, tanto como una
jugada en la cancha o un músculo en el gimnasio.
¿Qué aplicaciones tiene la psicología como complemento al
estado físico de un equipo como Los
Pumas?
Siempre hablando en potencial, porque no pertenezco al
cuerpo de trabajo de este equipo específicamente, es que me permito las
siguientes reflexiones:
FUERZA: está claro que se desarrolla con entrenamiento
físico, alimentación, pesas. Lo interesante es que si el jugador tiene un
estado excesivo de tensión, de elevada presión desde lo subjetivo, puede tener
una respiración dificultosa, menor oxigenación, mayor acumulación de ácido
láctico, y cierta fatiga que supone una reacción biológica frente al estrés,
que está pensada para un momento puntual de lucha-huida, y no para periodos
prolongados. Todo esto puede repercutir en que el nivel de fuerza disponible en
la competencia sea menor al nivel de fuerza potencial que
este jugador haya logrado en su entrenamiento.
RESISTENCIA: de la misma manera, este proceso de agotamiento
por reacción al estrés, puede ir disminuyendo la capacidad de resistencia en el
transcurso del partido, o de un partido a otro, más allá del desgaste lógico
que supone una competencia de este nivel.
PUNTERIA: afirmar que por trabajar los factores mentales un
jugador que tiene mala puntería la va a embocar, sería muy pretencioso. Pero
aquellos jugadores que ya tienen el talento, la habilidad de ser buenos
pateadores, van a rendir más si el estado en que se encuentran en ese momento
es de control de si mismo, seguridad, optimismo, si mantienen un auto-dialogo
positivo, si la tensión muscular es la necesaria para la ejecución correcta del
movimiento.
AGRESIVIDAD: en el buen sentido de la palabra, el ir a
buscar, el enfrentar al rival sin temor, sobre todo sabiendo que son los
mejores rivales que el mundo les puede poner delante. Esto también se entrena de diversas maneras,
como por ejemplo visualizaciones guiadas donde se pre-visualizan, o mejor dicho
pre-vivencian los eventos que van a ocurrir, pudiendo detectar las reacciones
de ansiedad, temor, u otras que se presenten y trabajarlas a través de
diálogos, relajación, entre otras.
EQUIPO: factor clave donde la psicología puede colaborar y
mucho. Trabajar sobre los vínculos, conocer al compañero, habilitar una
comunicación efectiva, generar esa sensación de que el todo es más que la suma
de las partes. Aquí también hay técnicas diversas, y siempre se van incluyendo
nuevas. Una forma de trabajar la confianza, además de las relaciones extra
deportivas, es por ejemplo vendándose los ojos y dejarse guiar por un compañero
por un camino lleno de obstáculos. Esto implica confiar en el otro, entregarse.
Aprender a que solos podemos, pero en equipo podemos más.
MOTIVACION: en este caso casi no hay nada para aportar,
porque mayor motivación que la que tienen actualmente difícilmente tengan. Pero
hay que estar atentos a aquellos jugadores que ante un primer tiempo adverso se
ven afectados para enfrentar el segundo, o para esos jugadores que no son
habitualmente titulares, es fundamental que sientan además de la pertenencia,
la motivación de que en cualquier instante inesperado (y esto suele ser así)
les toque entrar en momentos decisivos.
Por supuesto que hay mucho más para desarrollar, pero para
no extenderme más, quería dejar algunos de los puntos que la psicología del
deporte tiene en cuenta y se propone desarrollar.
Recuerden que la mayoría de los deportistas reconocen el
factor mental en el deporte como decisivo, sin embargo el porcentaje de los que
lo entrenan y le dedican el tiempo necesario aún es muy menor.
Lic. José Quirno
jquirno@gmail.com
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Psicología y Deportes de Agua
Si bien la psicología del deporte ha ido ganando espacios de
difusión, es poco lo que se conoce acerca de cómo puede ayudar en los distintas
disciplinas, sean amateurs o de alto rendimiento.
Cuando vas planeando en tu tabla, con el viento poniéndote
bien arriba, la adrenalina recorriendo tu cuerpo, sintiendo cada rayo del sol y
cada gota de agua que te choca de frente, difícilmente te detengas a pensar
“que útil debe ser la psicología en este deporte”.
Y cuanta razón, porque cuando todo fluye no hace falta nada
más que disfrutarlo. El tema es cuando
las cosas no salen como vos podes hacerlas, o como vos pensas que podes
hacerlas. Y más allá de las cuestiones técnicas, el primer indicador claro es
sentir que no lo estás disfrutando. Incluyendo
la alta competencia.
Recuerdo una situación mientras tomaba una clase de
windsurf, en la cual cada intento de salir navegando terminaba en caída. Cada
golpe implicaba más bronca, cada bronca más tensión corporal, cada tensión
corporal más errores de postura y ejecución de la técnica. Cuando todo parecía
terminar en ese círculo vicioso de furia y errores, el instructor me sugirió dejar de intentarlo, y
nos sentamos en la tabla, simplemente a flotar en el medio del río y charlar.
Me quitó presión, me contó que antes de dar clases él se había caído un millón
de veces más que yo, me invitó a disfrutar lo que quedaba de tiempo con una actitud más abierta.
Por supuesto que los siguientes intentos fueron mucho más
exitosos, logrando más estabilidad, mayor recorrido, menos caídas, menos
quejas, y por sobre todo, más placer.
Esta intervención explica mucho de lo que la psicología
puede hacer, y paradójicamente no fue realizada por un psicólogo.
La observación de la conducta hecha por otro nos permite
descubrir puntos ciegos para nosotros, pero que de afuera se ven con mayor
objetividad. Aumentar el registro de lo que nos pasa física y psíquicamente
favorecerá que sepamos cambiar a tiempo. El recibir experiencias transitadas por otro y cómo fueron
superadas pueden facilitar un aprendizaje en quienes están escuchando.
Interrumpir el (auto) dialogo negativo, y sugerir frases motivadoras como
reemplazo, dará una nueva oportunidad de cómo pararse ante situaciones
adversas. Fomentar la aceptación, ayudará a disolver bloqueos, tensiones,
recriminaciones. Construir objetivos
realistas evitará frustraciones innecesarias.
El abanico de técnicas es extenso, y factible de analizar en
próximas entradas, pero el objetivo en esta ocasión era poner un ejemplo más
cotidiano y en palabras de uso común.
Recuperar el disfrute sin descuidar el entrenamiento de la
técnica, no sólo es posible, sino que además nos va a ayudar a progresar en el
rendimiento deportivo. El foco está en los procesos, los resultados vienen de
la mano.
En la psicología las
palabras siempre son de vital importancia, y aquellas que me brindó este instructor,
no se las llevó el viento.
jueves, 9 de julio de 2015
Di María, estrés y lesiones
Ante la cantidad inmensa de comentarios, opiniones, y juicios volcados a las redes sociales, sería prudente tomar un momento para analizar y comprender lo que el estrés puede afectar a un deportista de alto rendimiento.
Las probabilidades de lesionarse tienen relación directa con el grado de estrés al que se está expuesto, tanto como con los recursos de afrontamiento que el deportista tenga, sea de forma natural o por aprendizaje.
En cuanto a los factores que inciden, podemos identificar a los factores internos, que tienen que ver con el estilo de personalidad, las imágenes mentales, la historia personal y deportiva, la contextura física, la predisposición fisiológica; y los factores externos, , relacionados con el evento deportivo, los riesgos de cada situación, las posturas agresivas (voluntarias o no) del rival.
El análisis debería hacerse con cautela, y sin reduccionismos que nos conducen a falsas conclusiones. Las causas de una lesión pueden ser diversas, y el estrés puede influir tanto en la generación como en la recuperación de la misma. No obstante, si un jugador está mal alimentado, mal descansado, y arrastra pequeñas lesiones que por la urgencia de la competencia no son tratadas, es muy probable que se lesione, haya o no presencia de estrés.
En el caso resonante de Di María, no se puede emitir una opinión sin estar dentro del equipo de trabajo (medico-psicólogo-preparador físico-entrenador), pero sí aprovechar el foco en este tema para hacer pequeños aportes. Pasado el momento de la pasión, mal no estaría tomar distancia y dejar espacio a la pausa y la reflexión.
¿Por qué el estrés puede ayudar a lesionar a un jugador?
Entre otras razones, porque la tensión muscular de un organismo frente a cualquier situación de estrés es desmedida, porque está preparada biológicamente para un momento limitado de lucha o huida, pero no para sostenerla en tiempos tan prolongados. Otra razón puede ser que la excesiva preocupación que el jugador está procesando mentalmente lo lleva a tener déficit atencionales o de concentración, lo cual puede llevarlo a pisar mal, o no cuidarse de manera oportuna ante una jugada de riesgo físico.
Además de lo antes expuesto, el contexto social siempre tiene influencia sobre el individuo, que depende su personalidad podrá llevar de mejor o peor manera, pero no ser indiferente. En el caso de esta selección había un contexto exitista (nada novedoso) y de mucha expectativa por el éxito, y de ninguna tolerancia por el fracaso. Este cóctel puede resultar explosivo para aquél que tenga menos recursos de afrontamiento.
La capacidad de reacción frente al estrés no tiene que ver con la voluntad, por lo cual no tiene sentido caerle al jugador como si hubiera querido lesionarse a propósito. Cualquiera que jugó al fútbol, y ahora no hablo como psicólogo, sabe que sea un amistoso de barrio o la final del mundo el jugador quiere ganar. Pero querer es querer, y poder es poder. Hay que desmitificar esta cuestión del inconsciente colectivo de que querer es poder, y de hecho todos los equipos quieren ganar la copa y sólo uno, sea justo o no, la va a ganar.
En el ambiente futbolero todavía se mira de costado a la psicología deportiva, pero la realidad es que hay gran cantidad de intervenciones que podrían ayudar a los deportistas no sólo a prevenir lesiones, sino a aumentar los tiempos de recuperación efectiva de las mismas.
Y antes de criticar con tanta dureza a un jugador por lesionarse, recordemos que no es algo relacionado a la voluntad sino a factores que evidentemente escapan de su control.
Las probabilidades de lesionarse tienen relación directa con el grado de estrés al que se está expuesto, tanto como con los recursos de afrontamiento que el deportista tenga, sea de forma natural o por aprendizaje.
En cuanto a los factores que inciden, podemos identificar a los factores internos, que tienen que ver con el estilo de personalidad, las imágenes mentales, la historia personal y deportiva, la contextura física, la predisposición fisiológica; y los factores externos, , relacionados con el evento deportivo, los riesgos de cada situación, las posturas agresivas (voluntarias o no) del rival.
El análisis debería hacerse con cautela, y sin reduccionismos que nos conducen a falsas conclusiones. Las causas de una lesión pueden ser diversas, y el estrés puede influir tanto en la generación como en la recuperación de la misma. No obstante, si un jugador está mal alimentado, mal descansado, y arrastra pequeñas lesiones que por la urgencia de la competencia no son tratadas, es muy probable que se lesione, haya o no presencia de estrés.
En el caso resonante de Di María, no se puede emitir una opinión sin estar dentro del equipo de trabajo (medico-psicólogo-preparador físico-entrenador), pero sí aprovechar el foco en este tema para hacer pequeños aportes. Pasado el momento de la pasión, mal no estaría tomar distancia y dejar espacio a la pausa y la reflexión.
¿Por qué el estrés puede ayudar a lesionar a un jugador?
Entre otras razones, porque la tensión muscular de un organismo frente a cualquier situación de estrés es desmedida, porque está preparada biológicamente para un momento limitado de lucha o huida, pero no para sostenerla en tiempos tan prolongados. Otra razón puede ser que la excesiva preocupación que el jugador está procesando mentalmente lo lleva a tener déficit atencionales o de concentración, lo cual puede llevarlo a pisar mal, o no cuidarse de manera oportuna ante una jugada de riesgo físico.
Además de lo antes expuesto, el contexto social siempre tiene influencia sobre el individuo, que depende su personalidad podrá llevar de mejor o peor manera, pero no ser indiferente. En el caso de esta selección había un contexto exitista (nada novedoso) y de mucha expectativa por el éxito, y de ninguna tolerancia por el fracaso. Este cóctel puede resultar explosivo para aquél que tenga menos recursos de afrontamiento.
La capacidad de reacción frente al estrés no tiene que ver con la voluntad, por lo cual no tiene sentido caerle al jugador como si hubiera querido lesionarse a propósito. Cualquiera que jugó al fútbol, y ahora no hablo como psicólogo, sabe que sea un amistoso de barrio o la final del mundo el jugador quiere ganar. Pero querer es querer, y poder es poder. Hay que desmitificar esta cuestión del inconsciente colectivo de que querer es poder, y de hecho todos los equipos quieren ganar la copa y sólo uno, sea justo o no, la va a ganar.
En el ambiente futbolero todavía se mira de costado a la psicología deportiva, pero la realidad es que hay gran cantidad de intervenciones que podrían ayudar a los deportistas no sólo a prevenir lesiones, sino a aumentar los tiempos de recuperación efectiva de las mismas.
Y antes de criticar con tanta dureza a un jugador por lesionarse, recordemos que no es algo relacionado a la voluntad sino a factores que evidentemente escapan de su control.
domingo, 29 de junio de 2014
Por una mordida
El fútbol y la psicología
Días atrás en un programa de televisión abierta discutían,sin esgrimir demasiados argumentos, la utilidad de la psicología del deporte enlo casos de jugadores de elite. Se ponía en tela de juicio que pudiera existir algún beneficio para el equipo o el atleta individualmente.
Luego se produjo el desafortunado hecho que protagonizó el jugador uruguayo Suarez mordiendo al rival.
Sin entrar a analizar los motivos y responsabilidades del caso en cuestión, se puede tomar como disparador para explicar brevemente algunos de los puntos de trabajo que valora un profesional dentro de su plan de trabajo:
Control de los impulsos.
Ser reactivo o ser proactivo.
Equilibrio emocional: factores objetivos y subjetivos (mundo personal).
Tolerancia a la frustración (o cómo comportarse cuando las cosas no salen como se espera).
Distorsiones congnitivas (Ej: pensamiento absolutista de¨todo o nada”)
Técnicas de relajación y afrontamiento del estrés.
Visualización: no sólo a dónde quiero llegar, sino cómo.
Atención/concentración.
El tener en cuenta estos y muchos factores más, que por razones de espacio no mencionaremos, puede ayudar a reducir las chances de que situaciones como la ocurrida lleguen a tener consecuencias tan determinantes.
Y más aún, de no poder haber evitado lo ocurrido, porque no estamos hablando de ciencias exactas sino sociales, también el psicólogo puede colaborar desde su rol para que afecte de la mejor manera al grupo, para que no pierdan el foco, para poder digerir el mal trago y enfrentarse al próximo rival con la mayor entereza.
En todos los casos, la mayor efectividad la va a dar el tiempo que se haya dedicado, la planificación, la asimilación de conceptos. Es simplemente un aporte, lejos de las recetas salvadoras.
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