Teniendo en cuenta los últimos resultados positivos que
logró la selección argentina de rugby, es una buena oportunidad para relacionar
algunos aspectos psicológicos que pueden influir en un equipo de alta
competencia para lograr una performance de calidad, independientemente de los
resultados que puedan darse de aquí en adelante.
Es notable el desarrollo físico y el funcionamiento del
equipo en lo técnico, pero hay que destacar la influencia de los factores
mentales en este tipo de eventos.
La actitud mental en el deporte se entrena, tanto como una
jugada en la cancha o un músculo en el gimnasio.
¿Qué aplicaciones tiene la psicología como complemento al
estado físico de un equipo como Los
Pumas?
Siempre hablando en potencial, porque no pertenezco al
cuerpo de trabajo de este equipo específicamente, es que me permito las
siguientes reflexiones:
FUERZA: está claro que se desarrolla con entrenamiento
físico, alimentación, pesas. Lo interesante es que si el jugador tiene un
estado excesivo de tensión, de elevada presión desde lo subjetivo, puede tener
una respiración dificultosa, menor oxigenación, mayor acumulación de ácido
láctico, y cierta fatiga que supone una reacción biológica frente al estrés,
que está pensada para un momento puntual de lucha-huida, y no para periodos
prolongados. Todo esto puede repercutir en que el nivel de fuerza disponible en
la competencia sea menor al nivel de fuerza potencial que
este jugador haya logrado en su entrenamiento.
RESISTENCIA: de la misma manera, este proceso de agotamiento
por reacción al estrés, puede ir disminuyendo la capacidad de resistencia en el
transcurso del partido, o de un partido a otro, más allá del desgaste lógico
que supone una competencia de este nivel.
PUNTERIA: afirmar que por trabajar los factores mentales un
jugador que tiene mala puntería la va a embocar, sería muy pretencioso. Pero
aquellos jugadores que ya tienen el talento, la habilidad de ser buenos
pateadores, van a rendir más si el estado en que se encuentran en ese momento
es de control de si mismo, seguridad, optimismo, si mantienen un auto-dialogo
positivo, si la tensión muscular es la necesaria para la ejecución correcta del
movimiento.
AGRESIVIDAD: en el buen sentido de la palabra, el ir a
buscar, el enfrentar al rival sin temor, sobre todo sabiendo que son los
mejores rivales que el mundo les puede poner delante. Esto también se entrena de diversas maneras,
como por ejemplo visualizaciones guiadas donde se pre-visualizan, o mejor dicho
pre-vivencian los eventos que van a ocurrir, pudiendo detectar las reacciones
de ansiedad, temor, u otras que se presenten y trabajarlas a través de
diálogos, relajación, entre otras.
EQUIPO: factor clave donde la psicología puede colaborar y
mucho. Trabajar sobre los vínculos, conocer al compañero, habilitar una
comunicación efectiva, generar esa sensación de que el todo es más que la suma
de las partes. Aquí también hay técnicas diversas, y siempre se van incluyendo
nuevas. Una forma de trabajar la confianza, además de las relaciones extra
deportivas, es por ejemplo vendándose los ojos y dejarse guiar por un compañero
por un camino lleno de obstáculos. Esto implica confiar en el otro, entregarse.
Aprender a que solos podemos, pero en equipo podemos más.
MOTIVACION: en este caso casi no hay nada para aportar,
porque mayor motivación que la que tienen actualmente difícilmente tengan. Pero
hay que estar atentos a aquellos jugadores que ante un primer tiempo adverso se
ven afectados para enfrentar el segundo, o para esos jugadores que no son
habitualmente titulares, es fundamental que sientan además de la pertenencia,
la motivación de que en cualquier instante inesperado (y esto suele ser así)
les toque entrar en momentos decisivos.
Por supuesto que hay mucho más para desarrollar, pero para
no extenderme más, quería dejar algunos de los puntos que la psicología del
deporte tiene en cuenta y se propone desarrollar.
Recuerden que la mayoría de los deportistas reconocen el
factor mental en el deporte como decisivo, sin embargo el porcentaje de los que
lo entrenan y le dedican el tiempo necesario aún es muy menor.
Lic. José Quirno
jquirno@gmail.com

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