Se viene el U.S. Open 2010, y como todo torneo del Grand Slam genera expectativas e ilusión en los jugadores y fanáticos. Con los resultados puestos es mucho más fácil encontrar las explicaciones del desempeño de cada participante. Pero en la previa, hay factores que pueden mencionarse para tener en cuenta a la hora de mirar y analizar un match.
Desde la psicología del deporte, un torneo de estas características supone un desafío muy importante para el tenista y su equipo. Por un lado, la alta motivación que significa jugar (y ganar) un Grand Slam. Por otro, la presión resultante de los grandes objetivos.
¿En qué puede ayudar la psicología para enfrentar este reto?
En primer lugar, cabe aclarar que el psicólogo deportivo ocupa un lugar más en un equipo que entre otros incluye nutricionista, preparador físico, coach, kinesiólogo, masajista. Su intervención es valiosa pero limitada.
Al ser un torneo tan importante, el tenista sabe que está en un nivel de máxima exposición. Si a esto le sumamos que juegan los mejores, el nivel de exigencia técnica, física y mental también será elevado. Cada jugador, según su estilo de personalidad y experiencias vividas percibe a diferentes situaciones como estresantes. Para un jugador el público en contra puede ser causa de motivación, para otro de presión. De la misma manera, los ruidos, el árbitro, la prensa, la presencia (o ausencia de la familia), el rival, el clima, la cancha, y diversos factores también influyen sobre el sistema nervioso según la forma de recibir estos estímulos.
La función del psicólogo es ayudar para que todos estos factores sean previsibles y no se perciban como una amenaza desmedida. Una de las formas es identificar cada factor estresor y a través de técnicas como la visualización y distintas relajaciones prepararse para afrontarlos.
Otra, trabajar sobre la confianza, la autoestima, la actitud mental positiva y los recursos de cada personalidad, para llegar fuertes a la competencia.
Y una más, es resignificar (dar otro sentido) a todo aquello considerado como amenaza. Derribar mitos y falsas creencias. Poner a esta “amenaza” en un lugar mas amigable, como desafío, como oportunidad. Lejos del exitismo y dela ley del todo o nada.
Esperemos que este trabajo sumado a los recursos técnicos, estrategia y preparación física lleven a los tenistas argentinos a alcanzar un alto rendimiento, la mejor forma de lograr resultados.
José Quirno.
Psicólogo
Para el portal de La legión Argentina.
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